Toca señalar con el dedo a la "inmundicia" de lo que hemos visto en cartelera este año, aquellos proyectos que, por querer dar tres vueltas de campana y un salto mortal sin antes mirar si había red debajo o por su insulso guión, van directos a la lista de lo peor del año. Sí, este año también ha habido dónde elegir las peores películas y, cómo no, hay más de un blockbuster.
En un año donde la originalidad y la creatividad se ha hecho su hueco hacia el éxito, la nostalgia y el echar la mirada atrás sigue abonando la gran pantalla para atraer a todos los públicos que se pueda. Algunos remakes han encontrado un espacio propio frente a sus referentes, mientras otros se quedan en la copia de marca blanca y absurda de lo que ya era un producto audiovisual que daba para echarse unas risas.

No estamos para perder el tiempo
Tampoco nos hemos librado de dar un paso más en sagas infames que han apostado por tirar fuegos artificiales dentro de su universo sin pararse a pensar dónde iban a caer o, por el contrario, también hemos soportado guiones que no tenían nada (y menos) que contar y, además, lo hacían con el peor estilo posible. Ni en los coletazos finales nos hemos librado de la peor calaña en lo que al cine se refiere, si no que se lo digan a 'Bright'.