Después de una racha absolutamente descomunal ('El Padrino' y su secuela, 'La conversación' y 'Apocalipsis ahora'), Francis Ford Coppola se enfrentó a uno de sus proyectos más ambiciosos y ansiados: 'Corazonada', su regreso al musical, un género que ya había visitado en la mucho menos satisfactoria, pero estimable, 'El valle del arco iris'. Sin embargo, aquí nos encontramos con una propuesta muy diferente a la protagonizada por Fred Astaire, puesto que se trata, sencillamente, de arrancar el dolor de cuajo a un modelo de cine anclado en el luminoso romanticismo.
Una historia de amor y desamor, engaños y reencuentros, despedidas y gritos a medias donde Coppola pone toda la carne en el asador, planteando una puesta en escena tan deslumbrante como excesiva. No hay escena, ni una, que no transmita haber nacido directamente de las entrañas, el corazón y la poesía adherida a lo grandilocuente, lo extraño, lo triste y lo profundamente hermoso.

Protagonizada por una magnífica Teri Garr, algo que no se puede decir de su compañero de reparto, un Frederic Forrest pasadísimo de rosca, 'Una del corazón' fue uno de los grandes batacazos comerciales de la carrera del director, pero el tiempo la ha terminado ubicando como el musical diferente, perfectamente imperfecto, apasionante y apasionado que siempre fue.