Bienvenido Conéctate para puntuar películas, escribir críticas y mucho más

¡Puedes utilizar tu nombre de usuario y contraseña existente de FormulaTV!

Avatar de moore

moore

0,1

Porque a todos nos gusta jugar con nuestras espadas de colorines.

28 may 2014

A quién no le gusta jugar con su espada de colorines? Da igual quién seas, de dónde provengas, lo que está claro es que es eso de sacarle brillo a tu propia espadita es una de las cosas más placenteras del mundo. Se dan casos de algunos que al tener tanta entrega por la labor han llegado a sacarle brillo a las de otros, que es algo, si me permitís el comentario ya no tan normal. Y una 'guerra de espadas' ya ni te cuento, pero en una tienda de campaña... nunca se sabe.

Vale, vale, jugar con las espadas mola. Yo cuando tenía 8 años me encantaba enrollar mi cuaderno y zurrarme con el de al lado, pero de ahí a un ocho con uno en Filmaffinity... algo no va, y más teniendo en cuenta de lo que tenemos delante es un lamentable esbozo de frikismo infinito, que algunos denominan 'ciencia-ficción' y que presenta una calidad muy inferior a la de los dibujos animados que se emiten por la tele, como Caillou o Dora la exploradora. Porque esos va dirigido a niños de 5 años y es más o menos NORMAL, pero ESO y todo el fenómeno que se ha montado alrededor NO es NORMAL, o sea, que es ANORMAL.

Voces metálicas que dicen paridas como 'Kuke, yo soy tu padre' y sentir admiración que llega hasta los niveles de fanatismo ciego, como si esto fuese otra puta religión más (lo que ya faltaba) por todos esos seres deformes bicéfalos, con máscaras o lo que demonios sea eso que lleven y por todas sus peripecias urdidas en la mente de un friki que se ha vuelto un multimillonario arrogante y amoral yo no lo veo normal, no me lo parece. Y además el reconocimiento mundial que ha alcanzado toda esta mierda hasta llegar a pasar a la historia y que agloba a los frikis de toda clase y ser es algo que me produce irritación y enojo, ver a tu lado como el mundo se va a la mierda.

Expuesta ya mi percepción sobre semejante esperpento, mi buen instinto de analizador de las causas me llama a cavilar sobre ¿a qué tipo de público le puede gustar eso?, porque es que joder, que es un 8,1. Como diría un amigo mío: "¡Cómeme los huevos!"

Y para tratar de transmitir e incluso ilustrar acerca de lo que pretendo averiguar, esclarecer o llegar al centro de la verdad del asunto que aquí trato, voy a recurrir a una experiencia vivida, un breve episodio que quiero compartir, y para así saciar mi vena investigadora, que me pide cavilar sobre el asunto de a quién demonios le puede gustar eso. Eso sí, la brevedad es un concepto mi ambiguo, y todos, incluído yo, tenemos una concepción determinada de ese concepto.

--Hace una cosa de unos cuantos años ya, me veo obligado a hacer un trabajo en grupo (algo que se me da 'muuuuuy bie-e-e-en, mentira se me da de culo) para el tercer trimestre de la asignatura de Biología. Andaba necesitado de nota, como siempre, rondaba por ese cuatro que tú crees que se hace cinco, pero que no. Y necesitaba hacer bien este trabajo. Y ahpora llega la pregunta del millón. "¿Y can quien me po-o-ongo?" Por un lado tenía la opción de emparejarme pues con la gente con la que me emparejo siempre que hay que hacer un trabajo de este tipo, pero dado que necesitaba aprobar y lo único que conseguiría de ponerme con los que quería ponerme era acabar con el culo manchado de pegamento y las cara pintada de rotulador rojo, pero aprobar no, recurro a la opción B, un grupillo de chicos con pintas raras que no paran de cuchichear entre ellos con sus cabecitas gachas. Una cosa constante. Y en mi curso había 4!

Bueno, me digo, si me pongo con ellos ya tengo a alguien que me haga el trabajo... Así que inspiro hondo, me acerco a ellos y pregunto tartamudeando algo:

-¿P-puedo hacer el trabajo de biología con vosotros? - Estoy tenso, ¿qué demonios me pasa?

Se miran entre ellos (eran tres chicos y una chica, pero vamos la chica era como si fuera uno de ellos más) y uno me dice con una amplia sonrisa de oreja a oreja, ¡Sííí! Yo, un poco alelao, devuelvo la sonrisa, y quedamos en la biblioteca por la tarde, para el trabajo había que traer un cacho de cartulina (de cacho nada, era una DIN A2, y había que pintarrajearla dibujando los componentes de la célula y escribir cuatro líneas debajo de cada dibujo, una chorrada, vamos). Como yo dibujaba de culo, otra cosa que se me daba mal (y se me da) traje yo todo el material.

Pues ale, voy p'allá, me dije, después de comprar el cacho de cartón ese (¡era enorme!) y guardarme los 1,60? de cambio, de los 2 que le había sacado a mi madre, alegando que se trataba de una cartulina de 'dimensiones desmesuradas'. Me presento, media hora tarde, la puntualidad tampoco es una de mis virtudes, y pregunto:
-¿Qué hay que hacer?
-Pueas verás - me dice uno, el más friki de todos, moviendo mucho la boca - tienes que dibujar una célula, - sin dejar de mover la boca de esa manera tan extraña, pero en cuyas instrucciones se distinguía un entusiasmo inequiparable.
-¡Déjale!, - salta la niña que llevaba gafas. - *****, me dice, tú escribes, que habías comentado que tenías buena letra.
Yo la dirijo mi amplia sonrisa y digo:
-Vale.
Bueno, esto tampoco está tan mal, pienso en lo que voy taladrando la cartulina con mi bolígrafo... Que a lo tonto consigo el aprobado. Voy a hablar de algo con los chavales que son mu majos. Las cabecitas gachas dejaron de cuchichear y se incorporaron cuando les pregunté:
-¿Qué os gusta hacer? ¿Jugáis al fútbol, qué pivita os gusta de la clase...?, y cosas así, típicas, ya sabéis. Enseguida me percaté de que estaba yendo por un terreno inadecuado. Un rato después de escuchar sus inseguras respuestas sin fundamento ni convicción ni demasiado entusiasmo, me pongo a hablar de otras cosas más afines a ellos, jactarme que a mis 14 años (los que creo que tenía por entonces) ya me había leído los siete libros de Harry Potter.
-Sí, sí, - decía ufano, sonriéndome. - Los siete.

CONTINÚA EN SPOILER.
spoiler
Me miraron como sin darle demasiada importancia y se decían entre sí.
-Joé, pos yo hace mucho que me terminé los de Tolkien. ¿Iban a sacar uno nuevo, no?
-Ah, sí, sí, sí, yo me lo voy a cumprar. Y me suena algo de que van a hacer más películas, ¿no?
-Sí, humbre, y de Star Wors también van a hacer más películas, pero qué pena, ya no va a ser basado en la histuria original...
-Hablando de Star Wors, ¡mira que carpeta más molona me han comprado! - Y saca una especie de cuaderno forrado de esas frikadas espantosas...
-Ala, que chulo.
-Me lo quise coger de otro color, azul oscuro con Darth Vader tuneado, pero es que se había acabado.
-Vaya...
Yo, atónito y con cara de empanado, comprobaba como me estaba quedando fuera de la conversación. Balbuceé algo y entonces me preguntan, como hiena que se tira al cuello de un ñu inerme:
-¿Y tú te has leído El Señor de Los Anillos? - Y yo digo:
-Nou.
-Pero si mola cantidad. ¿Y Star Wars? ¿Eso sí no? ¡Es todo un clásico!...
-Nu, - vuelvo a decir, yo, mirando a la mesa.
-¿Habrás visto las películas?
-Nu.
Entonces se hace como una especie de silencio en toda la jodida estancia y me siento como un condenado al infierno, siendo juzgado por Lucifer, en lo que todos me empezaron a mirar atentamente, como si fuera una especie de insecto desconocido en la mesa de un laboratorio. Y encima estaba empezando a sudar.
-¿NO TE GUSTA NI STAR WARS NI EL SEÑOR DE LOS ANILLOS?
-Nao, - digo, - pero me gusta ver pelis. - En efecto, ya desde esa edad me gustaba ver cine, más que otras cosas. Prefería las series de Antena 3, pero ya por entonces mi vena cinéfila se estaba desarrollando y se hacía notar. - ¿Os gustan las de acción? ¡Menuda pasada! Yo, cada vez que dan una por la tele, vibro en el sillón, me vuelvo loco, buah, es que es una cosa...
Los 4 me miran en silencio atentamente y los de las mesas de al lado también me miraban.
'Ouch', me quedo, a lo Homer Simpson. 'Vaya, parece que aquí también voy por terreno intransitado, sí, definitivamente, voy mal encaminado. Corre, piensa, di algo, no te quedes callado, que si no estos se van a pensar que eres un gilipollas integral.
-Pues a mí de pequeño me gustaba Shin Chan...--

Lo cierto es que sería engañarme alegar que solo los sujetos como los que os he descrito son los únicos que consumen este tipo de películas, tengo colegas y conocidos que lejos de hacerle asco a producciones de esta temática, las disfrutan. Y en el fondo no hay nada malo, lo respeto. Lo que pasa es que a veces me cuesta asimilarlo. Una cosa que me disgusta tanto que convenzca a todos, no puede ser. Por eso, cuando veo las repercusiones de todo esto, y más en concreto de esta saga, al ver que han montado un parque temático colosal de eso y que genera miles de millones de dólares de beneficios, me digo: "Paren el carro, que me quiero bajar."

Saludos para todos y muchas gracias.

0
0
Valorar esta crítica