Si a muchos nos llegan a decir que nuestra serie favorita del año sería de aventuras y fantasía, naciera como una precuela de una película que, más allá del cariño que ha ido obteniendo por parte de algunos espectadores con el paso del tiempo, brillaba más por sus deslumbrante forma que por su algo anodino fondo y que estaría protagonizada por marionetas, es bastante probable que no nos lo hubiéramos creído, llegando incluso a desatar alguna que otra carcajada. Pero ha ocurrido: 'El cristal encantado: La era de la resistencia' es una obra maestra. Y no pequeña precisamente.
Y es que, partiendo de la citada fuente original liderada a comienzos de la década por el esencial Jim Henson, los creadores Jeffrey Addiss y Will Matthews, contando con la inestimable ayuda del director Louis Leterrier, responsable de todos y cada uno de los espléndidos capítulos que la conforman, han dado forma a una de esas series que desprenden el aroma característico de los clásicos contemporáneos.

Y lo hace además de manera prácticamente automática, resplandeciendo con grandeza desde el primer momento y manteniendo ese altístimo listón hasta su inolvidable desenlace. Se trata, ni más ni menos, que de una de esas propuestas en las que todo funciona. Sin excepción y al máximo nivel. Mucho más que la sorpresa televisiva de la temporada, un regalo para los sentidos, una proeza absoluta desde el punto de vista técnico y narrativo, una obra de arte arrebatada y arrebatadora. La mejor serie, salvo sorpresa en el tiempo de descuento, de 2019.